Rediseño de papeletas contraproducente

Ayer leía un post muy bien hecho, con un análisis muy de agradecer, sobre la decisión que tomaron hace un año los principales partidos del arco parlamentario que acordaron modificar la papeleta electoral del Senado.

Este es el enlace al post:

Cómo ganar medio millón de votos de un plumazo — Nada es Gratis.

En su último párrafo dice:

En resumen, el análisis empírico sugiere que no es cierto, como aseguran los legisladores, que el orden en que van situados los partidos en la papeleta afecte al voto nulo o al voto en blanco. Sin embargo, la reforma supondrá un trasvase de votos hacia los partidos mayoritarios, reforzando el bipartidismo. Nuestro análisis pone de manifiesto la necesidad de que las propuestas legislativas vayan acompañadas de un análisis empírico riguroso de las causas del problema que se pretende resolver y también de las consecuencias que tendrán las medidas adoptadas.

¿Qué podemos decir ahora que sabemos los resultados de ayer?

En los comentarios al post se comentó que “en las elecciones de 2008 en el Senado hubo un 2.3% de voto nulo y un 2% de voto en blanco“. Por otro lado, esta mañana leo en Twitter que el resultado este año ha sido de “1.242.216 votos en blanco en el Senado (5.37%)”.

Es decir, con los resultados en la mano vemos que no sólo no ha disminuido el porcentaje de voto en blanco, sino que ¡ha incrementado!. Por lo tanto, mi conclusión es que los resultados demuestran que el análisis de Manuel Bagues y Berta Esteve-Volart en su blog era correcto.

Por cierto, no tengo aún los porcentajes de trasvase de pequeños grupos hacia los mayoritarios, pero quiere alguien apostar…? 😉

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